Evolución de las concepciones sobre la naturaleza en áreas protegidas del interior (EVONATUR)

Entidad financiadora: MINECO/FEDER CSO2015-66405-P

Duración: Del 01-01-2016 a 31-12- 2018

Investigadores responsables: Pedro Tomé Martín (IP1) (ILLA, CCHS-CSIC) y Ángel Paniagua Mazorra (IP2) (IPP, CCHS-CSIC)

Palabras clave: Representaciones culturales, naturaleza, investigación socioambiental, análisis cualitativo, áreas protegidas, micro áreas.

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Presentación

La protección de un espacio "natural" con cualquiera de las fórmulas previstas en la normativa vigente (parque nacional, parque natural, reserva natural, monumento nacional, paisaje protegido, zona húmeda, zona de especial protección para las aves, lugar de interés comunitario, etc.) proyecta sobre el mismo, un tipo particular de intervención política basada en un modelo específico de patrimonialización cultural de la naturaleza. Si este tipo de intervención transforma la naturaleza en algo más o menos “natural” es una pregunta recurrente entre vecinos, visitantes, instituciones y agentes sociales que se encuentran en estos espacios. En última instancia, las delimitaciones de espacios y usos permitidos y excluidos, promueven y consolidan estilos de vida diferentes en relación con el medio ambiente y, simultáneamente, definen qué entienden por naturaleza.

Las investigaciones realizadas en espacios protegidos han puesto de manifiesto que la idea de que debe protegerse la naturaleza en su estado ‘natural’ de las demandas de un turismo que exige su transformación para ajustarse a las necesidades del modo de vida urbano, anuda numerosas contradicciones vinculadas a la existencia de concepciones divergentes sobre la naturaleza, los modos en que se puede o debe interactuar con ella y los valores paisajísticos que contiene. Estas contradicciones vinculan, además, elementos plenamente “naturales” con otros sociales, culturales, políticos y económicos.

La determinación de cómo operan estos procesos en concreto solo puede realizarse mediante estudios comparados de detalle, de nítida base empírica. Ahora bien, para que estos sean efectivos deben realizarse dentro de espacios abarcables por la propia investigación social cualitativa. Por ello, esta investigación se realiza simultáneamente en tres espacios que reúnen esas condiciones: zona septentrional del Parque Regional de Gredos, Sierra del Alto Rey y Parque Natural de la Sierra del Norte de Guadalajara y, por último, Rivera del Huéznar y Cerro del Hierro en el Parque Natural de la Sierra del Norte de Sevilla

Este proyecto pretende averiguar, básicamente, si se han alterado las concepciones de la “naturaleza” y lo “natural”, en las diferentes formas en que se ha presentado, entre los habitantes de las áreas seleccionadas sobre todo desde que fue creada el área protegida y si los cambios en la concepción son singulares de cada grupo social y de cada área protegida. Si bien los mapas cognitivos de los habitantes de los municipios habitualmente poseen una solidez indudable debido a su mantenimiento durante un largo tiempo, el establecimiento de un límite que altera significativamente los usos posibles de la naturaleza está generando cambios apreciables no sólo en el propio paisaje sino en las visiones que tales personas tienen de lo natural. Éstas, así como las prácticas materiales a ellas asociadas, pueden variar de acuerdo con la perspectiva económica, social o cultural desde la que se proyecte dicha mirada. Igualmente, tal percepción se ampliará con la visión que sobre cada región, en sentido amplio, han proyectado históricamente escritores y viajeros. Si bien es cierto que las diferentes actividades económicas de los habitantes (ganaderos, propietarios de “casas rurales” o establecimientos de ocio y recreo, cuidadores, agentes forestales, migrantes, etc.), la diferente forma de acercarse al parque (propietarios de terrenos, grupos ambientalistas, montañeros, turistas ocasionales, participantes en eventos lúdicos, etc.), los variados agentes sociales (organizaciones profesionales agrarias, grupos de acción local, representantes institucionales, etc.), la ubicación geográfica, la distinta posición social (de generación, género u otras), así como los múltiples entrecruzamientos surgidos de todas las variables precedentes y otras que no se enumeran, permitirían pensar que los cambios en las ideas y estrategias son meramente utilitarios.

Los datos y estancia preliminar en las distintas áreas protegidas permiten suponer que la transformación está yendo “más allá” y está afectando a las percepciones mismas de lo natural. Espacios, lugares, hitos, plantas o animales que hasta no hace mucho no se consideraban por los habitantes de cada zona seleccionada como no “naturales”, sino más bien como “puestos allí por el hombre”, es decir, culturales, están empezando a ser vistos como parte de la naturaleza, incluso en espacios o lugares donde los elementos “naturales” no han cambiado de manera excesiva en los últimos años. Pero, además, todos esos entrecruzamientos permitirán averiguar igualmente, si las concepciones diferentes acerca de lo “natural” se vinculan a formas diversas de apropiación del propio territorio o prácticas sociales y culturales empíricamente contrastables.